Si te han realizado una evaluación en neurodivergencias y ahora tienes más dudas que cuando empezaste, puede que te hayan hecho una evaluación superficial en neurodivergencias o incompleta.
La calidad de una evaluación depende de varios factores, entre ellos que se haya explorado lo pertinente, que se haya tenido en cuenta la historia de vida, en algunos casos también la información aportada por terceros y también hay ciertas áreas que deberían explorar siempre (inteligencia, funciones ejecutivas, personalidad y estado emocional…).
Cuando estos elementos faltan, y además sigues con dudas, revisar una evaluación superficial en neurodivergencias puede ser razonable.
Cómo identificar que una evaluación no ha sido lo bastante completa
Un indicativo muy claro es cuando vemos que solamente se han aplicado pruebas para explorar la hipótesis diagnostica (por ejemplo, si había sospecha de TDAH, solamente pasar pruebas de TDAH, sin ver la inteligencia, el estado emocional y otros aspectos que pueden darnos mucha información).
Otro aspecto importante es asegurarnos que se ha explorado la historia evolutiva, ya que las neurodivergencias vinculadas al neurodesarrollo no empiezan de repente en la edad adulta sino en la infancia, aunque sus efectos hayan sido observables en la adolescencia o edad adulta, según han aparecido más exigencias cotidianas o sociales.
Integrar toda la información obtenida en las distintas pruebas y entrevistas también es primordial para que la evaluación sea completa. Interpretar todo por separado sin enlazar unos resultados con otros puede sesgar el diagnóstico.
En la web de NICE (National Institute for Health and Care Excellence) puedes encontrar información sobre más detallada sobre los procesos de evaluación de neurodivergencias. Las guías NICE son recomendaciones clínicas basadas en la evidencia científica, son un referente global para médicos y psicólogos a nivel internacional.

Qué información debería incluir un informe de evaluación completo
El primer criterio que debe cumplir un informe de evaluación es que sea perfectamente comprensible por la persona evaluada. Que esté explicado todo en un lenguaje accesible a todos, sin ser demasiado técnico pero tampoco vulgar o coloquial. Un informe repleto de datos y palabras técnicas que, a excepción de otro profesional de la salud mental, nadie entiende, es poco útil.
En el informe se deben contemplar los datos personales, el motivo de consulta y la historia clínica (con los datos que resulten relevantes).
Debe enumerar los instrumentos aplicados, volcar las puntuaciones obtenidas y la interpretación de todos los resultados. Esta interpretación debe hacerse prueba a prueba para finalizar englobando todos los resultados en una única conclusión.
Además tendría que tener un apartado de observación clínica, donde el profesional expone lo observado durante el proceso, y otro apartado para información aportada por terceros, en caso que haya sido necesario entrevistar a familiares o personas cercanas.
También debe existir coherencia entre los hallazgos y las conclusiones. Si se establece un diagnóstico, conviene señalar qué criterios se cumplen y qué evidencias los sostienen. Si no se confirma, la persona merece saber qué explicación encaja mejor con sus dificultades.
Después del apartado de diagnóstico, deben haber unas recomendaciones en base a las necesidades que se hayan detectado. Estas recomendaciones deben ser personalizadas, no recomendaciones a nivel general.
Un aspecto importante es que la devolución de estos resultados se realice en una sesión dedicada a ello, a explicar detenidamente los resultados y las conclusiones, donde la persona pueda plantear dudas o expresarse con tranquilidad.
Cómo plantear una reevaluación con un nuevo profesional
Si consideras que la evaluación en neurodivergencias fue superficial queda la opción de buscar una segunda valoración. Esto no significa que desacredites a quién la realizó, simplemente no acaba de encajarte o dar respuesta a lo que te preocupaba.
Puedes explicar que el proceso no resolvió tus dudas y que te gustaría contar con otra visión.
Antes de reservar una nueva evaluación, es conveniente que sepas elegir al profesional adecuado. Pregunta por su experiencia y formación en neurodivergencias, en concreto en población adulta. Que te expliquen el proceso, el método que utilizan y la manera de integrar los resultados.
Es de ayuda si llevas el informe anterior. De esta manera el profesional podrá ver qué instrumentos se han aplicado (hay algunos que no se pueden repetir hasta pasado un tiempo), decidir cuáles repetir y cuáles intercambiar por otros alternativos, así como ver qué aspectos pueden ampliarse.
Una reevaluación bien planteada no busca una respuesta distinta, sino revisar la evidencia con mayor profundidad. Puede confirmar la conclusión previa, matizarla o proponer otra formulación.
Explica por qué consideras que hubo una evaluación superficial en neurodivergencias. Ayudan los ejemplos concretos: ausencia de historia infantil, resultados contradictorios, pruebas insuficientes o falta de devolución.
Qué documentación previa conviene aportar en una segunda evaluación
Puedes aportar el informe de evaluación previo, pero también hay otros documentos que pueden ser de ayuda: informes escolares, evaluaciones psicológicas previas, antecedentes de salud mental y aspectos médicos relevantes.
Puedes recopilar información sobre tu historial académico (notas, comentarios reiterados sobre ti a tus padres como despistes, aislamiento, perfeccionismo, lentitud o problemas de conducta). Esto puede ayudar a reconstruir la historia de desarrollo.
En una sospecha de autismo, conocer cómo se diagnostica el autismo en adultos ayuda a comprender la relevancia de la comunicación social, el procesamiento sensorial y el camuflaje. Ante dudas atencionales, puede ser útil revisar cómo identificar el déficit de atención en personas adultas y preparar ejemplos de distintos contextos.
No disponer de documentación infantil no impide necesariamente evaluar. Pueden utilizarse entrevistas, recuerdos autobiográficos e información de personas cercanas, siempre con consentimiento.
Cuándo merece la pena pedir una segunda opinión
Cuando sigas con dudas o sientas que la evaluación no te describe, no cubre tus necesidades o preocupaciones o siga sin encajarte, puede ser útil buscar una segunda valoración.
Si el diagnóstico se ha basado solo en autoinformes, no ha habido una entrevista clínica o se han ignorado antecedentes relevantes, también es motivo de buscar una nueva evaluación.
En perfiles complejos como unas altas capacidades junto con TDAH, autismo, dislexia u otra doble excepcionalidad, en los que no se ha hecho una detección completa sino solamente se han centrado en explorar una de ellas.
Revisar una evaluación superficial en neurodivergencias puede detectar necesidades que habían quedado invisibles. También puede confirmar que la primera conclusión era correcta, pero estaba mal explicada.
El objetivo final no es conseguir una etiqueta concreta. Es comprender el perfil con suficiente profundidad para tomar decisiones informadas y acceder a apoyos ajustados. Corregir una evaluación superficial en neurodivergencias puede ser el comienzo de una comprensión mucho más amable de la propia historia.



