Cuando escuchamos hablar sobre un informe psicopedagógico en adultos, solemos asociarlo a la etapa escolar, a lo académico. Esto es debido a que durante años se ha utilizado prácticamente solo para el entorno académico, como colegios e institutos.
No obstante, los informes psicopedagógícos también se realizan en la población adulta; conocer tu perfil cognitivo y atencional, saber tus fortalezas,¡ y tus habilidades, explorar la presencia de alguna neurodivergencia o ayudarte a conocer tu forma de funcionar a nivel cognitivo son algunas de las informaciones que obtendrás.
Qué es un informe psicopedagógico y en qué se diferencia de un informe clínico
Un informe psicopedagógico en adultos explora áreas como la inteligencia, los procesos atencionales, la memoria, en algunos casos la lectoescritura, el razonamiento y la velocidad de procesamiento, y describe con qué puntos fuertes cuenta la persona en el ámbito cognitivo/intelectual. Diríamos que el foco está puesto en la inteligencia, las capacidades y el aprendizaje.
El informe clínico se centra más en valorar el estado psicológico, emocional, de personalidad. Explora síntomas, formula un diagnóstico cuando corresponde, recomienda un tratamiento. Puede abordar por ejemplo trastornos de la personalidad, del estado de ánimo, ansiedad, u otras condiciones de salud mental.
En algunos casos, las evaluaciones o informes incluyen ambos (psicopedagógico y clínico). Es el caso de los informes que realizamos en NeuroDivergentes, en ellos se contempla tanto la parte más cognitiva, atencional y de funcionamiento ejecutivo, como una parte más clínica que valora el estado emocional, de personalidad y funcionamiento adaptativo.
El objetivo es no solamente detectar perfiles de altas capacidades, TDAH, autismo u otra neurodivergencia sino también explorar si existen estados depresivos, ansiedad…en definitiva, cuál es el perfil completo de la persona evaluada.
Qué información suele incluir este tipo de informe
La primera parte del informe debe recoger los datos personales, el motivo de consulta o sospecha diagnostica y la información de la historia clínica. Esta última debe recabar datos de la infancia, hitos del desarrollo, situación actual (a nivel laboral, familiar, de relaciones sociales, etc).
Se deben recopilar datos también de informantes externos que puedan facilitar información sobre la infancia, el funcionamiento académico, social y familiar de esta etapa, siempre que sea posible y así lo autorice la persona evaluada.
Después de esta parte, se contempla la metodología utilizada (pruebas y tests administrados). Los resultados obtenidos se plasmarán en el siguiente punto, a modo numérico en tablas, para que resulte fácil de visualizar.
Después de los resultados numéricos, se expone la interpretación de las puntuaciones obtenidas en cada test, para finalizarlos integrando todos los resultados en las conclusiones.
Otros puntos que debe contemplar el informe son el de la observación de la conducta en sesión, en el que el profesional plasma lo observado en las sesiones y las entrevistas a terceros.
El informe finaliza con el apartado del diagnóstico y un último punto con las recomendaciones.

Para qué sirve un informe psicopedagógico en la vida adulta
Para lo primero que sirve (y más importante), es para conocer tu perfil, tu forma de funcionar, tus capacidades, fortalezas y debilidades. Para poner nombre a lo que sientes, para dar explicación a muchas cosas que han venido pesando a lo largo de los años.
Otra de sus aplicaciones, y el motivo por el que muchos adultos buscan estas evaluaciones, es poder solicitar determinadas adaptaciones, bien sea en el puesto de trabajo, en estudios o demás pruebas (exámenes, oposiciones, etc).
Entre estas adaptaciones, puede estar por ejemplo contar con más tiempo para la realización de algunas tareas, tener descansos, utilizar herramientas de apoyo, recibir las instrucciones de determinada manera, adaptar espacios e iluminación, etc.
Esto último es importante. Un informe privado no obliga automáticamente a una universidad, academia u organismo convocante a conceder todas las medidas propuestas. Cada entidad aplica sus propios protocolos y puede solicitar documentación clínica, certificado de discapacidad u otros justificantes.
Fuera del ámbito académico, el informe también puede tener un valor personal considerable. Comprender que la lentitud lectora, la desorganización o la dificultad para tomar apuntes tienen una base concreta reduce interpretaciones culpabilizadoras como “no me esfuerzo lo suficiente”.
Quién puede elaborar un informe psicopedagógico
La respuesta a esto depende mucho del contenido del informe y de su finalidad. Si el informe solamente contempla una valoración de las aptitudes más académicas (inteligencia, procesos de lectoescritura, etc), un profesional de la psicología educativa, profesionales de la pedagogía y la psicopedagogía con preparación para evaluar necesidades educativas y orientar procesos de aprendizaje, puede llevarla a cabo.
Sin embargo, estos últimos no deben realizar diagnósticos sanitarios ni evaluar condiciones clínicas para las que no estén legal y técnicamente habilitados.
Si el informe psicopedagógico en adultos va a incluir un diagnóstico de TDAH, autismo, ansiedad u otra condición de salud mental, es necesario recurrir a profesionales sanitarios cualificados. En España, la evaluación psicológica clínica corresponde a profesionales de la psicología con la habilitación sanitaria pertinente.
Cómo solicitar este informe si ya tienes un diagnóstico
Algunas personas llegan ya con un diagnóstico, por ejemplo de TDAH, puede que hecho en la infancia, o desde la sanidad pública, pero sin un perfil cognitivo hecho. Lo más recomendable es informar de que cuentas con este diagnóstico y recopilar la información que tengas (informes médicos o similares).
El nuevo profesional revisará qué información sigue siendo válida y qué áreas necesitan actualizarse. Repetir pruebas demasiado pronto puede ser innecesario e incluso afectar a su interpretación.
Si necesitas el informe para alguna institución concreta, pregunta previamente qué documentación admite, así evitarás malentendidos y costes innecesarios.
Un buen informe no debe limitarse a una etiqueta o diagnóstico, sino que debe incluir una descripción detallada del perfil de la persona, además del diagnóstico y unas recomendaciones especificas para cada persona, con las adaptaciones necesarias en cada ámbito.
