Doble excepcionalidad mal diagnosticada en adultos

22 de mayo de 2026
Personas adultas en una terapia por tea
Personas adultas en una terapia por tea

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La doble excepcionalidad adultos es uno de los perfiles más infradetectados en consulta. El motivo es que son perfiles difíciles de identificar, sobretodo si quien evalúa no está especializado en neurodivergencias.

Puede que se identifique una de las neurodivergencias, pero esta queda incompleta o no explica todo lo que hay, signo de que nos estamos dejando algo que no hemos visto.

A lo largo de los años he podido observar a muchas personas que han pasado por varios profesionales y distintas etiquetas pero con la sensación persistente de «no acabar de encajar» en esos perfiles, sintiendo que hay una parte del su funcionamiento que queda fuera del mapa.

Qué hace que la doble excepcionalidad se detecte de forma incompleta

Para poder detectar la doble excepcionalidad en adultos se requiere una formación especializada en neurodivergencias y además ser capaz de identificar dificultades y capacidades no solo por partes sino en conjunto, es decir, no basta con asociar algunos de los rasgos con una de las neurodivergencias si dejamos otros rasgos «sueltos» o sin encajar.

Lo más común es que una de las neurodivergencias «domine» o «enmascare» la segunda, por tener manifestaciones más llamativas o que generan más malestar. La otra, queda diluida, compensada o directamente invisible.

Esto dificulta aún más la identificación, además de que los procesos de evaluación y los distintos instrumentos normalmente están diseñados para confirmar una hipótesis.

Además, el adulto suele haber desarrollado estrategias de adaptación muy eficaces. Estas estrategias no resuelven el fondo, pero sí maquillan lo suficiente como para pasar desapercibido durante años.

Altas capacidades que enmascaran un autismo no diagnosticado

O un diagnóstico de autismo que no ha dejado ver las altas capacidades.

Como ya hemos visto en anteriores artículos sobre la doble excepcionalidad en adultos, las altas capacidades y el autismo comparten algunos rasgos.

Además, normalmente los adultos con altas capacidades han desarrollado estrategias para compensar muchas de las dificultades asociadas al espectro autista.

Lo contrario también pasa, adultos que llegan con un diagnóstico de autismo, o incluso sin diagnóstico pero con la sospecha de estar en el espectro (tanto por parte del mismo adulto como por sugerencias de su entorno), y cuando empiezas a evaluar ves que no, que no era autismo, sino altas capacidades, pero esa serie de rasgos comunes hacía sospechar TEA.

Sabemos que existen solapamientos reales entre ambos perfiles, como la intensidad en intereses, la curiosidad profunda o ciertas particularidades sensoriales, de ahí la importancia de conocer bien ambas neurodivergencias y hacer un buen diagnóstico diferencial.

Diagrama de Venn sobre la doble excepcionalidad en TEA, AACC y TDAH

TDAH detectado sin reconocer las altas capacidades que lo acompañan

Otro escenario muy habitual es el diagnóstico de TDAH en adultos que, en realidad, presentan también altas capacidades (o solamente altas capacidades y no TDAH). ¿Por qué pasa esto? pues pasa porque tambien existen rasgos comunes y que se solapan, pero no siempre indican TDAH.

En ambos podemos encontrar dispersión, dificultad para mantener la atención, fácil desmotivación, «caos» en la forma de organizarse, impulsividad…y esto hace que muchas veces nos encontremos con diagnósticos erróneos de TDAH, cuando en realidad lo que había eran unas Altas Capacidades.

Esto suele pasar si cuando se evalúa solamente se fija la mirada en estos rasgos, por eso en Neuro Divergentes consideramos que la evaluación tiene que abarcar todo, no solamente funciones ejecutivas sino también toda la parte de inteligencia, funcionamiento adaptativo, perfil emocional, etc.

Por mi experiencia trabajando con altas capacidades, este punto es clave. La variabilidad en el rendimiento, la intensidad mental o la necesidad constante de estimulación pueden confundirse fácilmente con un trastorno atencional sin explorar el componente de talento.

Por qué las evaluaciones convencionales pierden la doble excepcionalidad en adultos

Las evaluaciones convencionales suelen estar diseñadas para confirmar categorías diagnósticas ya definidas. Esto limita la capacidad de detectar perfiles mixtos o complejos, como ocurre en la doble excepcionalidad adultos.

Si solamente nos centramos en descartar o confirmar una neurodivergencia, y no analizamos todos los datos tanto de forma aislada como en conjunto, puede que se nos esté escapando algo.

Si vemos que los resultados en las pruebas referentes a la funciones ejecutivas no han sido buenos y no analizamos esto junto con los resultados de la parte de inteligencia y el estado emocional, vamos a perder mucha información.

Si vemos por ejemplo que la parte emocional está alterada (presencia de sintomatología o una elevada ansiedad), debemos considerar que esto está influyendo en la ejecución de las demás pruebas, por lo que es probable que los resultados obtenidos en cuanto a funciones ejecutivas e inteligencia no sean reales. Analizar de forma conjunta todos los resultados es clave para no caer en errores diagnósticos.

Hay otro factor que rara vez se tiene en cuenta: la historia vital. Sin una reconstrucción detallada de cómo ha evolucionado el perfil a lo largo del tiempo, es fácil interpretar el presente de forma incompleta.

Cómo abordar una reevaluación que contemple los dos perfiles a la vez

Una evaluación completa debe integrar diferentes niveles de análisis. Cognitivo, emocional, conductual y también experiencial. Saber mirar más allá y no quedarse en los resultados más evidentes, analizar con detalle cada prueba, integrarla con rasgos observados, y plantear varias hipótesis para poder hacer el diagnostico diferencial ayudará a que no se nos pase nada.

Por mi experiencia clínica, uno de los cambios más relevantes ocurre cuando la persona empieza a entender su funcionamiento desde una lógica coherente. No como una suma de dificultades, sino como un perfil complejo con sentido propio.

Imagen de Joana Bofí
Joana Bofí

Directora de Método Divergentes y Psicóloga Clínica Infantojuvenil

colegiada nº CV12247

Cuenta con una sólida formación académica, destacando su Licenciatura en
Psicología por la Universitat de València, Máster en Psicología General Sanitaria y diversos másteres especializados en el ámbito infantojuvenil. Joana canaliza su experiencia para ofrecer soluciones integrales a los trastornos infantojuveniles y brindar apoyo a aquellos con altas capacidades intelectuales, su campo de especialidad.