En Neuro Divergentes decimos que una evaluación supone un punto de partida. Y es que lo que ocurre después de una evaluación es precisamente esto, es el comienzo de un proceso de autoconocimiento y aceptación. Es el inicio de una nueva etapa, distinta, con más conciencia y más alineada con uno mismo.
Por mi experiencia trabajando con altas capacidades, autismo o TDAH en adultos, este momento es uno de los más importantes del proceso. Es donde se da significado años de incertidumbre, de no entender qué pasa, de no saber por qué me siento tan distinto.
Entrega del informe y explicación de los resultados
Después de haber realizado todo el proceso de evaluación y pase de pruebas, viene la sesión de entrega de informe. No consiste solamente en la entrega sino que se dedica esta sesión a explicar los resultados de forma comprensible y útil, incluso cuando una evaluación no confirma neurodivergencia.
En esta sesión incluiremos una explicación muy detallada de cada área evaluada, el significado de cada resultado, las conclusiones a las que se llega y el diagnóstico.
Resolveremos cada duda que quede pendiente después de nuestra exposición de resultados.
Cómo interpretar la información recibida
Recibir un informe no implica entenderlo de inmediato. Es habitual necesitar tiempo para integrar lo que se ha explicado.
Desde la sesión de entrega del informe hasta nuestra sesión de psicoeducación, pasan varios días. Esto, dará tiempo a asentar el diagnóstico y a plantear las dudas, inquietudes o preocupaciones que puedan surgir después. De esta forma, atenderemos todas esas demandas para que pueda integrarse el diagnóstico de la mejor manera.
Por mi experiencia, lo realmente útil no es quedarse en el “qué soy”, sino avanzar hacia el “cómo funciono” y “qué necesito”.
Reacciones emocionales frecuentes tras la evaluación
Aunque no todas las personas reaccionan de igual forma, es cierto que hay algunos patrones que se repiten.
He observado que muchas personas sienten alivio. Poder poner nombre a lo que han estado sintiendo durante años hace que sientan que «descansan». Deja de ser “algo que me pasa” para convertirse en “la forma en la que yo funciono”.
También aparecen emociones como tristeza o enfado. A veces surge el duelo por lo no comprendido en el pasado o por las dificultades que no se supieron abordar antes.
Y en otros casos, aparece una sensación muy concreta: la de que, por fin, alguien puede marcar un camino. Esa orientación reduce mucho la incertidumbre.

Orientaciones habituales tras el proceso evaluativo
Una vez entregados los resultados, dedicaremos una ultima sesión de psicoeducación para explicar detalladamente qué implica el diagnóstico, qué es o no es tener TDAH, TEA o Altas capacidades, qué rasgos se han observado, con qué re cursos se cuenta, bibliografía recomendada para ampliar conocimientos si se quiere, además de proporcionar toda la información necesaria para resolver las dudas o inquietudes con las que llegaron.
Al final del informe, se contemplan las recomendaciones para facilitar el bienestar a la persona. Estas pueden incluir la intervención psicológica, el acompañamiento en la gestión emocional, estrategias para el funcionamiento diario en incluso adaptaciones del entorno laboral o familiar si es necesario.
La sesión de psicoeducación es un espacio donde se profundiza en el propio perfil y se aprende a identificar patrones, necesidades y formas de autocuidado.
Próximos pasos a seguir
Una vez la persona ha podido dar respuesta y poner nombre a lo que siente, ya puede tomar mejor las decisiones. Cada persona actúa de forma distinta y no hay un único camino correcto. Lo que sí es cierto es que ya no se parte desde la desorientación.
Algunas personas inician terapia. Otras empiezan a hacer cambios en su día a día. Otras empiezan a entenderse y aceptarse, a perdonarse. Y otras, simplemente, necesitan tiempo para integrar todo antes de avanzar.
Lo importante es entender que el proceso no termina con el informe. Ese es solo el punto de partida.
Saber qué ocurre después de una evaluación permite no quedarse en la teoría. Permite empezar a vivir desde un lugar más ajustado, más consciente y, en muchos casos, más amable con uno mismo.



