El diagnóstico erróneo en TDAH es más común de lo que debería. Me encuentro algunos casos en consulta de adultos que han recibido tratamientos para la ansiedad, depresión u otro trastorno del estado de ánimo sin que nadie se haya planteado que hay en la base de todo esto, qué es lo que origina el sufrimiento.
El problema siempre suele ser que se interpretan los síntomas de forma aislada, sin indagar más allá.
Por qué el TDAH en personas adultas suele recibir antes diagnósticos de salud mental
Normalmente un adulto con TDAH no presenta un perfil típico de hiperactividad tal y como lo tenemos entendido en sociedad. Lo que se ve en un adulto es más bien agotamiento mental, dificultad para mantener rutinas, sensación de no llegar a todo…
Todo esto podríamos encajarlo en categorías como ansiedad, estrés, problemas emocionales… por eso, suele ser lo primero que se diagnostica.
Suelen pasar años bajo esas etiquetas y recibiendo tratamientos acordes a ellas (ansiedad, depresión…), pero poco o nada cambia. Hasta que alguien indaga un poco más en todos los demás criterios y entonces se ubican bajo el TDAH.
Recientemente hemos evaluado a una mujer de 38 años, con una trayectoria laboral impecable, pero con una elevada ansiedad. Al conocerla un poco más, se observa que esto ha sido a un elevadísimo coste de sobreesfuerzo y autocontrol debido a sus innumerables síntomas de TDAH que suelen pasar desapercibidos, como despistes diarios, a la hiperactividad mental, la multitarea, los olvidos recurrentes y la dificultad para mantener la atención en todo. Al ubicar su perfil dentro de TDAH es cuando por fin se ha empezado a trabajar en el origen de todo su malestar.
Ansiedad generalizada como ruta más frecuente, sobre todo en mujeres
El diagnóstico erróneo de TDAH en mujeres es aún más común, debido a esas conductas de enmascaramiento, que hacen que pase por ansiedad generalizada y no se vea el TDAH.
Patrones de organización extrema, una elevada autoexigencia, comprobación reiterada de todas las tareas, son conductas que suelen provocar una elevada ansiedad.
El perfil de mujer muy autoexigente, perfeccionista, resolutiva suele ser un perfil que conlleva mucha tensión, que no desconecta, y esto genera mucha ansiedad. Creer que si descienden su activación todo se desmorona, que no van a controlar la organización y va a ser un desastre, es un pensamiento bastante común en ellas.
Depresión recurrente cuando el TDAH lleva años sin abordarse
Cuando los problemas derivados de un TDAH no identificado se cronifican en el tiempo, puede provocar un estado de ánimo decaído, frustración, sensación continuada de no encajar. Esto puede ser identificado de forma equivocada como depresión.
Empezar proyectos con ilusión y no terminaros, abandonar mucho de lo que se empieza, no encontrar satisfacción en ningún proyecto… genera mucho desgaste y acaba pasando factura.
He acompañado casos donde la persona había pasado por varios episodios depresivos, con tratamiento farmacológico incluido, sin que nadie hubiera explorado el funcionamiento atencional.
Cuando finalmente se aborda el TDAH, se entiende mejor el origen de esa sensación de fracaso continuado. No era falta de capacidad. Era un abordaje erróneo de la situación.

Confusión frecuente entre TDAH y trastorno bipolar tipo II
Este es uno de los escenarios más delicados dentro de los errores en el diagnóstico del TDAH, por las implicaciones que conlleva: confundir el TDAH con el trastorno bipolar tipo II.
En el TDAH existen fluctuaciones en la energía. Hay momentos de mucha actividad, hiperfoco, elevada productividad e intensidad mental. Y después de estos momentos suele aparecer la fatiga.
Desde fuera, puede parecer un ciclo emocional, pero no lo es.
La diferencia radica en el origen de esos cambios. En el TDAH suelen estar relacionados con el interés, la motivación y el nivel de estimulación.
Por ello resulta tan importante un buen diagnóstico.
Señales para sospechar que tu diagnóstico actual está incompleto
A pesar del diagnóstico, ¿sigues sintiendo que algo no encaja del todo, que «no se explica todo»?
Si además reconoces una historia de métodos y agendas que funcionan unos días y otros no, proyectos que empiezas y pocas veces terminas, o patrones que vienen de la infancia aunque hayan pasado desapercibidos, puede que tu diagnóstico no sea el correcto.
Como ya sabemos, los perfiles pueden ser muy heterogéneos y no siempre encajan en estereotipos claros. Pero es importante que se estudie muy bien el perfil y se encuentre el diagnóstico correcto.
Si te identificas con esto, quizás es momento de revisarlo. Solicita una evaluación diagnóstica para adultos con TDAH en Valencia.





